Los interruptores eléctricos termomagnéticos nos permiten interrumpir o desviar el
curso de una corriente eléctrica, es decir, controla y deriva la carga de energía para así proteger
al usuario y al equipo. Los dos tipos básicos de protección en un interruptor son los siguientes:
Protección térmica:
Por medio del calentamiento protege al circuito contra sobrecargas. Si aplicamos una carga excesiva
a un circuito, está generará un calentamiento excesivo en el conductor y el interruptor. Este
calentamiento deforma un par de laminillas dentro del interruptor lo que provocará que el
interruptor actúe y abra el circuito. La protección térmica tiene un tiempo de reacción de medio a
largo.
Protección Magnética:
En caso de un corto circuito, se generará en el conductor y en el interruptor una corriente
instantánea muy alta. Esta corriente energiza una bobina que hace que el interruptor actúe y abra el
circuito. El mecanismo de protección magnético tiene un tiempo de reacción muy corto.
Existen otros tipos de protección incorporados a los interruptores termomagnéticos. los más comunes
son: protección por falla a tierra, protección contra falla de arco y protección contra picos de
voltaje.